El aplaudido hachazo de un restaurante de Barcelona a una «influencer» que quería comer gratis
Reconocedlo, vosotros también lo habéis hecho en alguna ocasión: el pecado del postureo. Todos nos hemos dejado seducir en alguna ocasión, o al menos hemos tenido la tentación, de caer en el aplauso fácil o la sonrisa cómplice de nuestros seguidores en Facebook, Twitter o —la red favorita para el postureo— Instagram. Claro, siempre habrá …